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COLUMNAS DE OPINIÓN


FECHA: 04-11-2012
Participación Social y Organización Social en la Adultez Mayor

Escrito por Leonardo Vega Aravena
Columna de opinión que aborda la necesidad de promover la participación ciudadana de los adultos mayores


Participación Social y Organización Social en la Adultez Mayor: ¡Potenciarlos es el camino al desarrollo!

 

 Chile está envejeciendo y no nos podemos vendar los ojos ante los Adultos/as Mayores. A la luz del aumento en expectativas de vida y mejores condiciones de salud de la población de edad mayor, la participación social y la organización social son tópicos a los cuales se le está prestando mucha atención en el campo gerontológico1], ya que plantean uno de los grandes retos el siglo actual para este grupo poblacional.

 

Todo ser humano, al estar inserto en una sociedad (sea cual sea su cultura), necesita de la socialización como medio para el aprendizaje. Esta socialización involucra que se agudicen los sistemas de participación social que están relacionados con la posibilidad que tiene el ciudadano para intervenir, ser tomado en cuenta e integrarse en la vida de su comunidad. La participación social entendida así es un deber, porque es la forma en que se asume la responsabilidad de participar en el desarrollo de nuestra comunidad, obligándonos a estar informados acerca de qué está pasando en ella[2].

Bajo esta lógica, si revisamos la inserción en redes sociales basadas en vínculos de asociatividad, la encuesta CASEN que en el año 2009 consultó por la participación en organizaciones sociales[3], señala que sólo un 25% de las personas mayores de 60 años participa en alguna organización. Según esta encuesta las principales razones de la no participación de los adultos mayores era, en primer lugar, la falta de interés (46,9%) y el tener otras responsabilidades más importantes: tales como trabajo, estudio (12,2%) y familia, pareja (11,4%).

Desde el punto de vista médico-social, se ha señalado en un artículo publicado en 1979 por Bekman y Syme (Citado de Rojas, M & Solar, X, 2012), la existencia de mayor mortalidad entre adultos mayores que tienen relaciones sociales más escazas o frágiles. En esta misma línea, la Dr. Peláez plantea que los individuos más integrados socialmente viven más, tiene mayor probabilidad de sobrevivir a un infarto al miocardio, declaran con menos frecuencia estar deprimidos, presentan menos recurrencias de cáncer y son menos susceptibles a padecer enfermedades infecciosas 4]. En otras palabras, un adulto mayor integrado en el tejido social, tenderá a mejorar su estado de salud.

 

Estas relaciones y/o participaciones sociales beneficiarán directamente al adulto mayor en cuanto a producir cambios en las actitudes, creencias y habilidades de estos. Evidentemente, estos cambios no son la finalidad de la organización, pero la implicación en las actividades y las experiencias personales vividas, conllevan un desarrollo personal del propio ciudadano.

Por otro lado, la participación en las distintas organizaciones produce cambios en las actitudes hacia los servicios municipales y administrativos relacionados. Cambios hacia el Gobierno en general y el sentido crítico se agudiza al comprobar la falta de actuación del mismo en algún ámbito.

Por esta razón, la posición de las personas mayores en la red asociativa tiene un marcado carácter diverso que puede ir en la participación en múltiples temáticas dentro de grandes asociaciones y ONG, hasta la contribución en hogares y clubes de adulto mayor[5].

En resumen, la tarea que nos queda como profesionales y sociedad en general, es generar posibles acciones tendientes a intervenir en la actual situación de organización y participación social de los adultos mayores. Si nos preocupamos, pasaríamos de sólo realizar actividades recreativas, a generar procesos de inclusión social, potenciando las redes sociales, los procesos de integración intergeneracional y la participación de los involucrados.

Leonardo Vega Aravena

Socio Fundador de  www.paisproactivo.cl

El autor de esta columna de opinión, es Trabajador Social de la Universidad de Valparaíso. Además posee un Diplomado en Políticas Públicas de la Universidad de Santiago de Chile.

Nota: Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quién las emite y no representan necesariamente el pensamiento de www.paisproactivo.cl



[1] Sánchez, C. (2010) “Participación social de las personas adultas mayores y redes”. Ponencia presentada en el III Congreso Internacional de Gerontología del 16 al 18 de noviembre del 2010, San José, Costa Rica.

[2] Servicio Nacional del Adulto Mayor (2003) “Chile necesita a sus Adultos Mayores: Participación Social” Gobierno de Chile, Santiago, Chile.

[3] Organizaciones como junta de vecinos, club deportivo, centro de alumnos, centro de padres y apoderados, organización voluntariado o  beneficencia, colegio profesional, partidos políticos, sindicatos, asociación productiva, pe personas con discapacidad, etc.

[4] Rojas, M & Solar, X (2012). “Capítulo N° 9” del Diplomado a Distancia en Gerontología Social. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.

[5] Ministerio de Educación, Política Social y Deporte (2008) La participación social de las personas mayores”. Colección Estudios Serie Personas Mayores. Instituto de Mayores y Servicios Sociales, Madrid, España.



 
 
 
 

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